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La Coctelera

DE FRENTE

Un espacio para intercambiar opiniones y análisis en profundidad sobre temas de la agenda ciudadana paraguaya y latinoamericana.

6 Junio 2006

DENUNCIA AL STRONISMO Y AL CONDOR

Dictadura Paraguaya, Persecución, Exilio, Detención Arbitraria, Tortura y Desaparición Forzada.

Argentina y su capital, la ciudad de Buenos Aires, desde hace más de 60 años ha sido el lugar preferencial de refugio de la población paraguaya que ha debido migrar en forma forzosa, y a la que fue sometida por la acción directa, de origen político, y por la acción indirecta, de origen económico, de las diversas dictaduras que asolaron la nación paraguaya; desde la totalitaria, de carácter militar, policial y de partido encabezada por el General Higinio Morínigo desde 1947, hasta la dictadura de igual carácter, considerada como la más cruel, genocida y longeva de la historia paraguaya, encabezada por el General de Ejército Alfredo Stroessner Matiauda.

La primera gran migración, éxodo, diáspora y tragedia nacional, comienza a partir de la cruenta guerra cívico-militar del año 1947, y desde esa época, sin interrupciones, hasta la actualidad, la migración forzosa política y económica ha sido una constante, mitigada sólo en algunos pequeños momentos de respiro, a la vez, que en el Paraguay se instalaba la más cruel dictadura de partido encabezada y sostenida por las fuerzas armadas, policiales y de seguridad convertidas en un instrumento de control corporativo solo comparables a la Alemania nazi, la España falangista, o la Italia fascista.

Soy testigo de la tragedia del pueblo paraguayo en éxodo, ya desde 1947, como también soy testigo de la monumental solidaridad del pueblo argentino quien ha sido el primer país en abrir de par en par sus puertas y sus corazones a miles de paraguayas y paraguayos víctimas de barbarie y la opresión totalitaria. De esta mutua comprensión humana, surgió una histórica hermandad popular, que se mantiene hasta la actualidad, se extiende a través de las generaciones y descendencias, a tal punto que ambos pueblos codo a codo, sin importar banderas o fronteras, siempre han se han encontrado luchando en la misma vereda por la libertad y contra todas las tiranías, así como también les ha tocado sufrir y enfrentar en forma conjunta, indistinta y simultánea, la más aberrante asociación criminal transnacional conocida como Operativo Cóndor, creada en 1976.

Federico Jorge Tatter Morínigo, militar institucionalista, luchador social, popular y antifascista, que combatió durante toda su vida a todas las dictaduras donde le toco vivir, sea en Paraguay o Argentina.

Mi esposo, fue un militar institucionalista, y desde el año 1947, ha sido antistronista y antidictatorial, desde mucho antes de que el general Alfredo Stroessner fuera colocado en el poder el 4 de mayo de 1954.

Federico Jorge Tatter Morinigo, joven Teniente de Fragata, con apenas 25 años de edad, se alzó contra el entonces dictador General Higinio Morinigo, y sus fascistas guiones rojos y criminales guardias urbanas, comandadas por Volta Gaona, Fuster y otros. Le cupo el deber de defender la institucionalidad democrática y enfrentar directamente al ambicioso coronel de artillería Alfredo Stroessner en la rivera del río Paraguay junto a miles de jóvenes luchadores como él. Desde ese entonces, tanto mi esposo como mi familia, desde hace sesenta, años venimos soportando todo tipo de persecuciones, vejámenes y las más atroces violaciones a nuestros derechos humanos fundamentales.

La saña y crueldad personal e institucional del gobierno de Alfredo Stroessner sobre la persona de Federico Jorge Tatter Morínigo, aún es difícil de imaginar y cuantificar, porque hasta hoy día, en el año 2006, su nombre sigue siendo motivo de persecución y marginación.

Soy testigo y puedo dar fe, que hemos sufrido y pasado por todas las tipologías delictivas que la perversa mente dictatorial haya podido imaginar y ejecutar. Desde el exilio a la expulsión en varias ocasiones, desde el apresamiento permanente en varias ocasiones, tanto en el Paraguay como en el exterior, sometido a la baja deshonrosa en ausencia, siempre perseguido sin juicio y sin posibilidad de defensa alguna, y la más absoluta prohibición de ejercer mientras vivió en el Paraguay ninguna actividad que nos haya permitido un sustento digno a nuestra familia. A tal punto, la implacable persecución, que ni siquiera el exilio en Argentina, fue para nuestra familia, un lugar de seguridad y sosiego, pues finalmente, fue la detención desaparición, el 15 de octubre de 1976, la metodología que implementó el régimen stronista asociado a la dictadura argentina para intentar eliminarlo físicamente.

Soy testigo, y puedo dar fe, que en este último intento los dictadores han fallado, pues su lucha, sus convicciones, su entereza, al igual que la de los miles de detenidos desaparecidos está más viva que nunca. Nuestros familiares y seres queridos, ya son invencibles, y sus memorias se agigantarán a lo largo de la historia.

La persecución, sus variadas formas, momentos y países.

Desde 1947, Federico Jorge Tatter Morínigo y sus compañeros revolucionarios, fueron apresados en el regimiento argentino de Apóstoles, y luego de un breve período de libertad en el primer exilio argentino, es nuevamente apresado y expulsado al Uruguay en 1950.

En 1954, querer retornar toda la familia al país, Tatter Morínigo es permanente y sistemáticamente hostigado y perseguido, sin posibilidad de defensa alguna, sin permitírsele trabajo alguno es empujado inevitablemente a la clandestinidad. Con dos hijas que mantener, ningún miembro de la familia podía acceder a trabajo alguno por “orden superior” y bajo amenaza de apresamiento a quien lo hiciere.

En 1960, la tenaz persecución, desembocó en un nuevo y brutal apresamiento en el tenebroso Departamento de Investigaciones, donde fue brutalmente torturado hasta casi la muerte a manos de los torturadores Hellman, Pistilli y otros, bajo el mando de Duarte Vera y todo el equipo de la policía política de Stroessner.

A partir de 1963, y luego de que Federico lograra fugarse de sus asesinos de Investigaciones, de la Guardia de Seguridad y de la Comisaría séptima, toda la familia debió y por segunda vez, exiliarse nuevamente en la Argentina. A partir de allí, el largo brazo del régimen stronista nos mantenía a todos fichados y controlados a través de pyragües (informantes), a través de los embajadores y cónsules de la época, a través de la Policía Argentina y la Gendarmería Nacional, quienes mantenían informado semanalmente a Alfredo Stroessner, Pastor Coronel, Sabino Augusto Montanaro, Patricio Colmán, Edgar L. Ynsfrán, Alejandro Fretes Dávalos, Benito Guanes Serrano, y todos los jerarcas del régimen, sean de las fuerzas armadas, sean de la policía nacional, sean de la administración central, del poder judicial, o del partido colorado oficialista según constan en miles de documentos del Archivo del Terror, y otros miles de archivos ocultos en diversas dependencias del Estado hasta nuestros días.

Desde entonces, el segundo exilio, significó para Federico constantes detenciones a manos de fuerzas policiales argentinas, por cualquier motivo que interesara al régimen stronista, y sobre todo, cada vez que Alfredo Stroessner y sus esbirros realizaba una visita oficial a la Argentina.

Para Federico y nuestra familia, las consecuencias de la colaboración de los sistemas represivos argentino y paraguayo fueron incluso anteriores al Plan Cóndor, pues desde la década del sesenta, policías y gendarmes argentinos informaban directamente al Departamento de Investigaciones del Paraguay sobre cualquiera de sus movimientos, sin mediar nunca en ambos países, ni orden judicial, ni derecho a defensa en ninguna de las márgenes de la frontera.

Para Federico y para nuestra familia, la implementación del Plan Cóndor, a partir de 1976, no era nada nuevo, sino una peligrosa escalada en el nivel de represión que sistemáticamente nos habían aplicado desde hace décadas. Pero lo que jamás logramos imaginar, fue que tal perverso plan, tenía un grado de extensión y profundidad tan amplio y transnacional como el que hoy estamos comenzando a dimensionar, en el cual no solamente participaron militares, policías y civiles, sino que incluía a instituciones completas del poder judicial, órganos de inteligencia y representaciones diplomáticas.

Finalmente, y como corolario de décadas de persecución e intentos de eliminación física y social de la que fue víctima toda mi familia, sin pausas ni sosiego, sobreviene a manos de grupos de tarea del ejercito argentino, específicamente el primer cuerpo de ejército en ilegal operación el secuestro y posterior detención-desaparición de Federico el fatídico 15 de octubre de 1976 en nuestra vivienda y lugar de trabajo en el barrio de Once de la Capital Federal de República, pero por orden de la dictadura paraguaya encabezada por Alfredo Stroessner.

Éxodo, represión y dictadura

Junto a mi familia, soy testigo y protagonista de todas las oleadas migratorias del paraguay desde 1947 en adelante. Para nosotros la persecución, la cárcel, la denegación sistemática de la justicia, la tortura, han comenzado 8 años antes de la trágica asunción, en mayo de 1954 del criminal nazifacista Alfredo Stroessner y todo su régimen, que se ha ensañado contra todo ser humano paraguayo o extranjero que no se haya doblegado ante su voluntad totalitaria, el él mismo y sus ideólogos denominaron “La unidad granítica del Partido Colorado, el Gobierno y las Fuerzas Armadas”.

Un ejemplo paradigmático de oposición frontal a esté régimen, ha sido la lucha de Federico, que como militar institucionalista fue una de las muchas personas que ha enfrentado sin claudicar al dictador por todos los medios a su alcance, durante toda su vida, y aún hoy sigue luchando.

Esta desigual lucha no solamente le ha significado la cárcel y la tortura, hasta rebajarlo a un régimen de humillante esclavitud en las canteras de Tacumbu al mando del tenebroso y criminal General Grau, sin doblegarle nunca. Dicha persecución se ha extendido a toda su familia en forma continuada hasta llegar al pacto genocida con otras dictaduras de igual laya como el denominado Operativo Cóndor, firmado por los Videla, Stroessner, Pinochet, Contreras, Guanes Serrano, Fretes Dávalos, con anuencia y permanente colaboración del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.

Testigo y protagonista de la lucha antidictatorial.

Así como vengo a dar mi testimonio dejando en claro que soy testigo de la represión dictatorial, y de la instalación de un modelo totalitario policial, militar y de partido, desde 1947, de la dictadura de Higinio Morinigo, y desde 1954 hasta 1989, de la dictadura de Alfredo Stroessner, de igual orientación que la anterior, vengo a dar mi testimonio, dejando en claro que también soy testigo de la heroica y desigual lucha de Federico por la libertad en todos sus frentes, y países donde le tocó vivir, por todos los medios posibles, sin claudicaciones, incluso en las peores situaciones que la condición humana pueda imaginar, junto a miles de compatriotas y latinoamericanos que le han acompañado.

Sobre esta lucha que ya es conocida por toda la humanidad civilizada, ya no será posible el olvido, el encubrimiento o la tergiversación, puesto que sobran los documentos probatorios, documentales, periciales y testificales en los diferentes estrados judiciales tanto de la Argentina, el Paraguay y hasta Alemania, sólo para dar ejemplos. Sin olvidar que esta profusa documentación obra en la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como en diferentes comisiones oficiales como la Comisión Nacional de Desaparecidos en la Argentina, CONADEP, organizaciones civiles, como Madres de Plaza de Mayo, Centro de Estudios Legales y Sociales, Liga Argentina por los Derechos Humanos, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Comité de Iglesias para Ayudas de Emergencia, Servicio de Paz y Justicia, que me eximen de abundar ante esta comisión el día de hoy, y solicitándoles respetuosamente que para su profundización, se remitan a las bases de datos de los organismos anteriormente citados, que están a libre disposición en la Internet, que por suerte mantienen a buen recaudo los testimonios de los detenidos-desaparecidos, a la vez que mantienen viva la memoria de todos los luchadores por la libertad y la justicia social, que hoy, ya invencibles son patrimonio de la humanidad.

Operativo Cóndor a 30 años. Seguimos pidiendo verdad, justicia y memoria. Seguimos pidiendo juicio y castigo a los culpables, cómplices y encubridores. NO A LA IMPUNIDAD. NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS. NO NOS RECONCILIAMOS.

No es casual, aunque es un acto tardío, pero un acto al fin, el reconocimiento hacia todos nuestros detenidos-desaparecidos, sus familiares y su comunidad de origen, a la vez que es el comienzo de la impostergable reparación histórica ante el peor crimen de lesa humanidad en toda la historia independiente de nuestras naciones, que por sus perpetradores fue denominado como OPERATIVO CÓNDOR.

El Plan Cóndor fue mucho más que un intercambio de datos, inteligencia y detenidos. Fue un gran plan de exterminio, concebido con anuencia y complacencia de varias naciones del mundo, bajo el liderazgo de la militarista Norteamérica, las dictaduras del Cono Sur americano comenzando por Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay, que pretendieron la desaparición de la faz de la tierra solamente en la Argentina a más de 30.000 seres humanos, de los cuales, más de 120, paraguayos, paraguayas, y sus descendientes, a los que debemos sumar a los más de 300 paraguayos y paraguayas en el propio Paraguay profundo.

Yo denuncio la perpetración de crímenes de lesa humanidad imprescritibles y aberrantes, que en realidad son la suma de todas las tipologías de las violaciones flagrantes de los derechos humanos, con el perverso agravante de que son violaciones permanentes en el tiempo, extendidas a todo el núcleo familiar, a la familia ampliada, a la comunidad de pertenencia y finalmente de demoledor impacto sobre toda la sociedad, y exijo la identificación plena de todos sus responsables, ideólogos, ejecutores, cómplices, encubridores, en presencia o ausencia, y su debido juicio y ejemplar castigo.

Debemos hablar claro, la perversa metodología de la detención-desaparición, técnica que tiene sus antecedentes en la Alemania nazi, y es calco perfeccionado de Vietnam y Argelia, fue pensada fríamente a escala continental bajo el nombre de Cóndor para no dejar rastros, para sembrar el terror en toda la población, para desintegrar psicológicamente a toda la familia y producir daños irreversibles y permanentes.

Este plan fue diseñado además para brindar a sus perpetradores, intelectuales y materiales, cómplices y encubridores, la impunidad del silencio y la cobertura de sistemas jurídicos perversos, que a través de barreras jurisdiccionales anacrónicas entre los diversos países, que no estaban preparados ni tenían la voluntad de investigar, mucho menos de juzgar esta nueva forma de terrorismo de estado que es la desaparición forzosa. Tampoco la perpetración de este delito en su versión transnacional, con la participación de sistemas represivos de varios países simultanea y coordinadamente como es el caso del Operativo Cóndor, donde es posible probar que cada crimen tiene un responsable intelectual situado en un país mientras que el responsable material pueden estar en otro.

Operativo Cóndor y la Doctrina de la Seguridad Nacional a escala regional.

A pesar de que los sistemas judiciales no están plenamente preparados para entender el crimen continuado que significa la desaparición forzosa de personas, hoy, gracias a la lucha sistemática y sin claudicaciones de los familiares y sus comunidades de referencia, lucha plenamente documentada, que además jamás tendrá pausa, estamos seguros que la misma se transmitirá de generación en generación, de país en país, creciendo en fuerza y consenso social hasta obtener el juicio y castigo a todos los responsables, cómplices y encubridores, en presencia y en ausencia, hasta lograr el compromiso histórico de que los estado nacionales, cada uno de ellos y en forma colectiva asuman la responsabilidad plena al más alto nivel de estado posible, construyan los instrumentos jurídicos necesarios para que nunca más se repitan ni el terrorismo de estado, ni las dictaduras militares, policiales o civiles.

Quiero dejar en claro que ningún gobierno constitucional, que no permita la exhaustiva investigación del pasado, que no habrá los archivos secretos a toda la ciudadanía, podrá en adelante autodenominarse democrático, ni mucho menos, pretender ser llamado como respetuoso de los derechos humanos.

Que se abran todos los archivos

Por tanto, pido y exijo que se abran todos los archivos de la dictadura paraguaya, sean policiales, civiles o militares, y como ejemplo se comiencen con los archivos de la Presidencia de la República, hasta los archivos de la Corte Suprema de Justicia, no solamente para saber la verdad, sino para que sea posible enjuiciar y castigar a los responsables.

Sabemos que existen toneladas de pruebas, que de país en país, complementan y permiten entender el grado de asociación criminal para delinquir al que han llegado los gobernantes de facto de nuestros países desde 1976 y aún antes, bajo el Operativo Cóndor y similares, bajo la doctrina de la seguridad nacional y similares, y estoy segura de que aparecerán aún más elementos incriminatorios, así como aparecerán las pruebas genéticas, como en el caso de nuestra querida Esther Ballestrino y las monjas francesas, hasta encontrar a todos y cada uno, hasta el último de los archivos secretos de los genocidas en el país o bóveda en que se encuentren.

Necesitamos por tanto, exigimos como siempre, que los estados nacionales legal y democráticamente constituidos estén a la altura de las responsabilidades, procurando justicia ahora, y no 20 o 30 años más tarde como suele ocurrir, además de asumir la responsabilidad total y de carácter permanente, hasta lograr la aparición de todos los detenidos-desaparecidos en el Paraguay, en la Argentina o en los países del Cóndor, hasta saber a cabalidad que hicieron con todos y cada uno de nuestros familiares y militantes populares, hasta lograr la debida justicia reparatoria a todas las victimas y sus familiares, hasta llegar al juicio y castigo, en presencia o en ausencia de todos los responsables de esta maquinaria sistemática y de exterminio, para llegar finalmente al debido juicio histórico al perverso sistema político y social que permitió su existencia y permanencia en el tiempo.

Sabemos que muchos perpetradores gozan aún de libertades insultantes en nuestro propio país, así como cobijos inexplicables como el del ex-general genocida Alfredo Stroessner o el del tenebroso Sabino Augusto Montanaro. Exigimos determinación de la justicia y los gobiernos para acabar con esta agraviante impunidad, que han comprado gracias a inmensas fortunas robadas a toda una nación.

Exigimos además la aceleración de todos los juicios de reparación de las víctimas y sus familiares. El Estado es el responsable final de la reparación y por otro lado, también el responsable de la recuperación de los bienes malhabidos. El estado es responsable de ambas acciones y estas deben cumplirse en forma prioritaria, ejemplar y simultánea.

No estamos de acuerdo con cierto planteamiento conservador que pretende que la justicia reparatoria, solamente se relacione a lo que el Estado pudiera recuperar eventualmente de los perpetradores y ladrones que estuvieron al frente del estado por más de 40 años. Detrás de esta pretensión se esconde en realidad la preparación del incumplimiento por parte del estado de una o ambas responsabilidades. Las pruebas están a la vista, a 17 años de transición, la justicia reparatoria cada vez es más lenta, y la recuperación de los bienes mal habidos ha retrocedido.

Lucha personal y grupal de toda una generación.

Vengo a dejar en claro que todo cuanto digo esta documentado a disposición de esta Comisión, avalado por cientos de testimonios en el Paraguay y la Argentina, muchos de los documentos y testificales ya están en distintos juzgados, en causas abiertas, tanto en Argentina, Paraguay o Alemania.

Quiero decir también que en este testimonio me acompañan muchos familiares que están presentes y otros que no han podido, y con quienes hemos acordado un conjunto de peticiones a las autoridades paraguayas y argentinas y esta Audiencia Pública el canal de transmisición.

Quiero decir que soy un testigo y protagonista de luchas antidictatoriales, luchas que incluso están fuera del ámbito de competencia de la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay, pero que si no las tomamos en consideración, no podremos entender la génesis, el desarrollo y la permanencia de tan longeva dictadura, tampoco podremos valorar la verdadera estatura de nuestros héroes populares, finalmente, tampoco podremos entender la enorme cortina de impunidad, de silencio, de cobardía, de complicidad, que la dictadura stronista logró forjar para reinar en forma absoluta y durante tantos años.

A continuación, y en consenso con la Comisión de Familiares de Paraguayos Detenidos Desaparecidos en la Argentina, elevamos respetuosamente la siguiente petición a las autoridades nacionales paraguayas, a la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay, y en forma extensiva a la Secretaría de Derechos Humanos y el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina, y dice cuanto sigue:

• Investigar y exigir investigar exhaustivamente a los órganos judiciales competentes, al más alto nivel de estado, y en forma permanente sobre las detenciones y desapariciones forzadas de los más de 120 compatriotas y descendientes paraguayos en la Argentina.
• Investigar y exigir investigar profundamente a los órganos judiciales competentes, al más alto nivel de estado y en forma permanente sobre las detenciones y desapariciones forzadas de los más de 300 paraguayos y extranjeros en el Paraguay.
• Investigar y exigir investigar en forma coordinada tanto entre la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay, como con la Secretaría de Derechos Humanos de la Argentina, sobre la suerte de los 120 paraguayos detenidos-desaparecidos en la Argentina, los argentinos y otras nacionalidades detenidos-desaparecidos en el Paraguay bajo el Operativo Cóndor y sus antecesores represivos que fueron implementados desde finales de la década del 60 en adelante.
• Asumir y exigir que se asuma como responsabilidad del estado la debida reparación a los familiares de los detenidos-desaparecidos, la construcción y preservación de la memoria histórica, y la implementación de todas aquellas políticas públicas e incluso, iniciativas con rango constitucional, que garanticen la prevención y el nunca más a las dictaduras, el terrorismo de estado y la doctrina de la seguridad nacional en nuestros países.
• Asumir y exigir se asuma como responsabilidad del Estado, a través de sus tres poderes constitucionales, la investigación de todos los responsables, cómplices y encubridores de violaciones de DDHH y crímenes de lesa humanidad, además del debido patrocinio del juicio y castigo correspondiente a cada nivel de responsabilidad, sea militar, policial o civil.
• Promover y exigir la creación con fuerza de Ley de una Secretaría de Derechos Humanos del Paraguay como autoridad nacional en la materia, y que lleve adelante todas las acciones judiciales que correspondan a todo lo anteriormente citado dentro de la justicia reparatoria, la prevención y preservación de la memoria histórica.
• Promover que la Secretaría de Derechos Humanos del Paraguay trabaje en la construcción y preservación de la memoria histórica y los archivos de la represión en plena colaboración con la ciudadanía y sus organizaciones.
• Promover que la Secretaría de Derechos Humanos del Paraguay pueda coordinar con sus pares de la región y el mundo de tal forma a aportar activamente a la instauración de la Justicia Penal Internacional, garantía final a cualquier intento de retorno al pasado dictatorial.

Así también, y en el orden práctico de posible cumplimiento inmediato, solicitamos y peticionamos cuanto sigue.

• Promover y exigir la realización de acciones entre la Secretaría de Derechos Humanos de la Argentina y la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay, con participación de las organizaciones defensoras de derechos humanos, las asociaciones de familiares, de cara a implementar en forma inmediata una unidad de investigación sobre los paraguayos detenidos-desaparecidos en la Argentina y los argentinos detenidos-desaparecidos en el Paraguay, en forma similar a los acuerdos con españoles y uruguayos recientemente implementados por la Secretaría de DDHH de la Argentina.
• Promover y exigir la instalación en forma permanente de la Defensoría del Pueblo del Paraguay ante la Embajada Paraguaya en la Argentina, que esté a disposición de todos los familiares y víctimas de la dictadura stronista, actualmente residentes en la Argentina y que hoy se encuentran desvalidos de ejercer sus derechos indemnizatorios.
• Promover y exigir el reconocimiento por parte del Estado Paraguayo sobre la importancia histórica de la migración paraguaya al mundo, en especial a la Argentina, sin olvidar a la actual diáspora, en su verdadero valor social, económico y cultural, promoviendo el ejercicio de todos sus derechos ciudadanos, en especial el derecho al voto de los paraguayos en el exterior.
• Promover y exigir la realización de acuerdos de tal forma a que tanto paraguayos en Argentina como argentinos en Paraguay, a cargo de las respectivas cajas de pensionados y/o jubilados, puedan acceder fácilmente a sus haberes a que tienen derecho, en su lugar de residencia, extensivo a prestaciones sociales y de salud.
• Impulsar y exigir el impulso a cargo y costa del Estado Paraguayo, en sus tres poderes, de todos los casos abiertos ante los diversos juzgados nacionales e internacionales, en relación al Operativo Cóndor, que han sido impulsados en los diferentes países.
• Promover y exigir la debida colaboración judicial para la unificación de las causas en una sola, denominada Operativo Cóndor como primera experiencia de justicia penal regional e internacional.

Finalmente, peticionamos y exigimos se considere a la migración paraguaya como una temática de urgente tratamiento de prioridad nacional en todos los ámbitos del Estado Paraguayo, y consideramos cuanto sigue:

• El éxodo político y económico, las dictaduras propiciantes, los genocidios y los Operativos Cóndor han sido implementados, sin excepción, como parte de la instauración y sostenimiento de un régimen de profunda desigualdad social, opresión política y expoliación económica.
• El nuevo exilio económico paraguayo, sea a España o Estados Unidos, forma parte de las mismas causas profundas, provienen de la misma matriz de antaño, de un país que bajo dictadura o democracia expulsa a sus jóvenes, expulsa a sus profesionales, expulsa a la ciudadanía toda.
• Como testigos y protagonistas del criminal exilio político y económico que hemos soportados por décadas, solicitamos y exigimos que la Comisión de Verdad y Justicia, incluya en su informe que las actuales políticas económicas en nuestro país, no solamente están destruyendo su aparato productivo, sino que condena a más de 50.000 paraguayos y paraguayas por año al exilio y la migración económica.
• Un sistema económico, que con dictadura o democracia expulsa a sus habitantes debe ser sustituido por otro más humano, que instale como paradigma a la justicia social, la integración económica y el desarrollo económico con igualdad y sensibilidad.

Idalina Tatter
Congreso de la Nación Argentina,
Capital Federal, República Argentina
30 de mayo de 2006.
Audiencia Pública Internacional
Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay

servido por defrente 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Alfredo Stroessner

Alfredo Stroessner dijo

Dicen que la dictadura fue lo peor, que antes no se podia decir nada, avia que aguantar.. se aguantaba dormir afuera porque no habia mucha inseguridad, se aguantaba trabajar, se aguantaba estudiar, tener un hospital para todos..

Ahora uno dice to lo que quiere, lo que piensa.. pero para que.. quien escucha, quien hace algo.... pero igual tenemos que aguantar.. pero con una diferencia, que aguantamos encerrados entre cuatro paredes, nuestra propia casa que la volvimos una carcel por lo inseguro de nuestra sociedad, les ago una pregunta.. Se aguanta no trabajar.. no comer, morir porque no hay hospitales...?

Es todo, gracias..y apoyemos a los antiestronistas que de nada nos sirven..

4 Febrero 2009 | 04:43 PM

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